L.D.
LA CRISIS ENTRA EN NUESTROS HOGARES
La crisis ha dejado de ser un mero debate en los medios de comunicación para hacerse sentir en el bolsillo de los ciudadanos. El 57% de los ciudadanos responde hoy en una encuesta de EL MUNDO que está notando mucho o bastante la crisis en su ámbito familiar. Otro 53,8% cree que la situación económica va a empeorar en los próximos meses. Y el 81% declara que le ha «afectado» la subida de precios.
Un dato muy revelador de la encuesta es que el 62% -dos de cada tres ciudadanos- afirma que Zapatero no dijo la verdad sobre la situación económica durante la campaña electoral. Y nada menos que un 63,7% considera que las medidas aprobadas por el Gobierno contra la crisis son insuficientes. En este sentido, el 55% coincide en que la rebaja de los 400 euros en el IRPF no va a beneficiar a las rentas más bajas.
Lo que refleja esta encuesta coincide con la radiografía sobre hábitos de consumo familiares que publicaba ayer nuestro suplemento Mercados. Las personas consultadas coincidían también de forma casi unánime en que han notado el fuerte alza de los precios -alimentos y combustible, especialmente- y que están empezando a restringir el gasto y a comprar productos más baratos.
Mercados va a seguir mensualmente durante un año el impacto de la crisis a través de cinco familias de distinto perfil, que se han comprometido a contar cómo les afecta en sus vidas la situación económica.
Al margen de esas experiencias subjetivas, hay ya datos objetivos que revelan el descenso del consumo. Uno de los sectores más afectados es el del automóvil, cuyas ventas han pasado de 410.000 vehículos en el primer trimestre de 2007 a solamente 347.000 en el mismo periodo de este año. En enero, las ventas de teléfonos móviles cayeron un 12%, mientras que los fabricantes de electrodomésticos hablan de un descenso de sus ventas en estos primeros meses entre un 10% y un 20%.
La demanda en los bares, la venta de ropa y joyas y la afluencia a los cines y espectáculos ha descendido también por encima del 10%, lo que ha hecho renacer el temor a cierres y despidos en estos negocios que tanto dependen del consumo familiar.
Del paro al crash inmobiliario, todos los indicadores reflejan un rápido deterioro de la situación que exigirá unas medidas enérgicas de un Gobierno que, hasta ahora, ha fingido que no se entera de lo que se avecina.
EL MUNDO------------------------------------------------