HUIDA. Los reclusos forzaron los barrotes de otra celda. /T.LOSASLos presos son conscientes de que escapar de una prisión será una de las tareas más complicadas de sus vidas. Además, sin son capturados, situación que se produce en la mayoría de las ocasiones, su condena aumentará en bastantes años. Pese al riesgo, muchos idean planes para huir de la penitenciaría. Algunos no llegan ni siquiera a ponerse en práctica. Otros son atrapados en el momento de la huida. Los menos logran llegar al otro lado del muro.
En la Comunitat, cinco reclusos han conseguido huir de cárceles valencianas desde inicios del año 2000. Las tres fugas que tiene contabilizadas Instituciones Penitenciarias pertenecen a centros de la provincia de Alicante. Fontcalent acumula dos evasiones. En el 2000 y en el 2002. Al cabo de 20 días, uno de los reclusos fue detenido. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado disponen de un protocolo de actuación bastante eficaz. Una vez pasan las primeras horas y no se logra localizar al fugado en las localidades cercanas a la cárcel, se controlan los principales medios de transporte. Y posteriormente su entorno familiar o de amistades. Son pocos los que eluden este cerco. Tarde o temprano acaban entre rejas.
El centro psiquiátrico de Alicante también registró otra fuga en 2003. La libertad de este hombre apenas duró 24 horas.
Estas escapadas se suman a la de los dos presos que el pasado 12 de julio huyeron de la cárcel de Castellón. Los reclusos accedieron a un tejado y desde allí saltaron fuera de la prisión. Durante su fuga pasaron por una garita sin vigilancia. Los sindicatos denunciaron la escasez de plantilla.
Fuente: Las Provincias
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