Le aplastó el tórax contra la pared
La puerta de rejas de cada celda se abre por control remoto
El recluso se vio atrapado entre la reja y la pared
Falleció el jueves por aplastamiento de la caja torácica
Efe CádizUn recluso de la prisión El Puerto III, en El Puerto de Santa María (Cádiz), fue encontrado muerto atrapado entre la puerta automática de su celda y la pared, según han informado a Efe fuentes penitenciarias.
El preso, K.F., de 31 años y origen marroquí, estaba condenado a nueve años y seis meses de prisión por delitos de robo con fuerza e intimidación, contra la salud pública, lesiones y atentado contra la autoridad.
Los hechos ocurrieron el jueves pasadas las 16.30 horas, a la hora de salir al patio después de comer. La puerta de la celda aprisionó el tórax del recluso ocasionándole la muerte.
Según las citadas fuentes, K.F. llamó por el interfono de su celda al funcionario que estaba en el puesto de control encargado de abrir las celdas de forma automática con control remoto.
El preso le dijo que no había podido salir y el funcionario dio de nuevo al botón para que lo hiciera.
Como pasaban los minutos y no lo veían en el patio, fueron a la celda y se lo encontraron atrapado entre la puerta automática de rejas y la pared, como si la puerta se hubiera cerrado y él no hubiera terminado de salir.
Los funcionarios avisaron a los servicios sanitarios, que no pudieron hacer nada por salvar la vida del preso, y posteriormente al juzgado de guardia y a la Policía Judicial.
Para esclarecer las causas de la muerte, se ha abierto una información reservada, que está esperando los resultados de la autopsia.
Las fuentes penitenciarias han señalado que a los responsables de la prisión les extraña lo sucedido, ya que el impacto del cierre de la puerta no es tan fuerte como para matar a nadie.
Las imágenes de las cámaras de seguridad indican que primero se abre la puerta y el preso, que iba a salir, vuelve a entrar -no se sabe si porque se le olvidó algo o se encontraba mal- y luego sale de nuevo, que es cuando queda atrapado.
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Eficacia frente a ridículo
Instituciones Penitenciarias debe aprender la lección reforzando los sistemas de seguridad de las cárceles y asegurándose el óptimo funcionamiento de los ... _______________________
La Fiscalía de Sevilla ha pedido once años de cárcel para un funcionario de prisiones que propinó una "fuerte bofetada" a un interno, lo que le perforó el tímpano y le dejó como secuela una sordera.
El escrito de acusación del fiscal, al que ha tenido acceso Efe, dice que los hechos sucedieron el 9 de julio de 2006 en la cárcel Sevilla-1, donde el acusado E.G.V., auxiliar del cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias, propinó una "fuerte bofetada" al interno R.P.A.
Como consecuencia, el preso sufrió una perforación del tímpano izquierdo, de la que tardó en sanar 12 días y que le dejó como secuela una pérdida de audición. Por ello, el fiscal califica los hechos como un delito de lesiones causante de deformidad o pérdida de un órgano o sentido principal, por lo que junto a la pena de cárcel pide que el lesionado sea indemnizado en 31.000 euros.
Por su parte, la acusación particular que ejerce el abogado Eduardo Millán solicita la misma pena de cárcel pero eleva la indemnización a 101.000 euros y amplía la responsabilidad de su pago a la dirección general de Instituciones Penitenciarias.
Explica que dicha responsabilidad subsidiaria se deriva de "haberse cometido los hechos delictivos en el interior de un establecimiento penitenciario de su titularidad y por funcionario de prisiones en el ejercicio de sus funciones habituales".
Tanto el fiscal como la acusación particular aplica a E.G.V. la agravante de haberse prevalido de su condición de funcionario de Instituciones Penitenciarias. El interno lesionado es un policía local de Marbella que cumplía prisión preventiva por un presunto caso de tráfico de drogas, han explicado a Efe fuentes del caso.
El acusado, en sus declaraciones en fase de instrucción, no negó el incidente pero lo atribuyó a un forcejeo porque el preso ofreció resistencia al meterlo en la celda y se golpeó con la puerta en la cabeza y en la mano.